esta vez en la cañada, una era marrón, bien silvestre, la de ahora blanca, aunque sus crías lucían colores marrones y aún más oscuros; en ambas ocaciones, siguieron tranquilos, nadando, sin preocupación por nuestra presencia que, por supuesto, solo quiero amar su libertad.
sábado, 31 de diciembre de 2011
patadas
esta vez en la cañada, una era marrón, bien silvestre, la de ahora blanca, aunque sus crías lucían colores marrones y aún más oscuros; en ambas ocaciones, siguieron tranquilos, nadando, sin preocupación por nuestra presencia que, por supuesto, solo quiero amar su libertad.
domingo, 11 de diciembre de 2011
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